Nuestra ruta siguió por Monteverde y su bosque Nuboso. Monteverde está situado en lo alto de una montaña y los caminos que llegan allí son todos de tierra y en bastante mal estado. Vas dando tumbos todo el camino esperando el momento de llegar. Se hace interminable. Tardamos nueve horas en hacer un recorrido de tres. A causa de un frente tropical que había en la zona del Pacífico no paró de llover en cinco días y esto dificultaba mucho la movilidad por carretera.
A pesar de los aguaceros, eso no fue impedimento para que hicieramos tirolina y pasearamos por los puentes colgantes.
De Monteverde nos marchamos a Manuel Antonio, una localidad costera donde hay otro parque natural. Manuel Antonio es el tipico sitio de playa todavía por desarrollar, pero que en unos años, si nadie lo remedia, se convertirá en otro Torremolinos.
Los animales que más abundan en esta zona son los monos. Los hay de varios tipos, pero los aulladores son los que más llaman la atención. Hacen un ruido infernal de madrugada y se les puede oir desde bastante lejos.
Ahora nos encontramos en San José, en el que ha sido nuestro ¨hogar¨ estos días: Casa Tua (un sitio realmente agradable, donde hemos conocido gente muy interesante).
Costa Rica nos ha encantado. Es un país que merece la pena visitar, muy verde, todo naturaleza, y con una gente muy amable y acogedora.
Mañana nos vamos a California (otra vez a pasar los malditos controles de aduana de USA, y viniendo de América Central peor). Creo que en el aeropuerto no nos van a sonreir tanto como cuando llegamos a Costa Rica. Que paciencia hay que tener¡¡