Cuando te zambulles al agua en medio de un mar absolutamente cristalino, tan alejado de la costa que ni siquiera ves tierra, y sumerges la cabeza, te parece entrar estar entrando en otro mundo. Es una sensación de paz absoluta, de silencio, solo interrumpido brevemente por el sonido de los peces al comer. Corales de colores y distintas formas por todas partes: azules, rosas, grandes amarillos con forma de cerebro... De pronto, una tortuga verde gigante pasa nadando ante nosotros, un tiburón (no muy grande) se escabulle a toda velocidad cuando nos ve, cientos de peces de colores nos rodean, peces payaso (Nemos) salen de su anemona y parecen estar saludándonos y una almeja gigante se cierra cuando detecta nuestra presencia. El tiempo parece detenerse. Es otro mundo! Os dejamos algunas de las fotos que tomamos ese día, Disfrutadlas.
Ahora estamos en Byron Bay, un pueblo en la costa Este, bastante lejos de los grandes incendios en la región de Victoria. Estos incendios, al parecer provocados, están siendo una gran tragedia nacional aquí en Australia, especialmente para las familias de los casi 200 fallecidos.